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2021-06-04 Colombia o la hipocresía europea

Colombia o la hipocresía europea


La clase política de Europa mira sistemáticamente para otro lado mientras en Colombia la juventud sale a las calles para denunciar la falta absoluta de perspectivas, no de futuro, sino en este presente duro al que ha sido condenada sin juicio alguno. Una clase política que mira para otro lado mientras se superan los 1.000 liderazgos sociales asesinados

Un régimen que criminaliza la protesta social y que en su respuesta a la misma suma un reguero continuo de violaciones sistemáticas a los derechos humanos. Un régimen que ha añadido a la represión policial, que causa ya decenas de muertes, cientos de asesinados y miles de detenciones, nuevas formas de terror contra la población. Se generalizan así las desapariciones de manifestantes jóvenes que, semanas después, van apareciendo con signos de torturas y baleados en campos y cunetas; se cuentan también por decenas las personas que reciben disparos en los ojos, quedando de esta brutal manera marcados para el resto de sus vidas. Pero este es un régimen que también hace uso de las violencias machistas como herramienta para la represión social y se cuentan ya por decenas las mujeres jóvenes que han sido secuestradas y violadas por elementos policiales, llevando a alguna de ellas al suicidio.

Leyendo el párrafo anterior es posible que algunos se hayan situado inmediatamente en Venezuela. Una más, habrán pensado, del bárbaro régimen bolivariano que lleva años reprimiendo a la democrática oposición y sosteniéndose en su tiránico poder (esperamos se entienda la ironía). Al fin y al cabo, esto es lo que llevan años contándonos, y por lo tanto moldeando así la opinión pública, desde las tribunas mediáticas que controlan las elites económicas y políticas de Europa y América. En ese continente Venezuela encarna el mal y tiene su antónimo en el país vecino, Colombia, que es suma de los valores de la democracia y el respeto más escrupuloso a los derechos humanos. Donde no hay intereses oligárquicos ni mezquinos que, desde posiciones ultraderechistas, sigan pugnando por enterrar el fallido proceso de paz, por estigmatizar a la población indígena, afro y campesina desde evidentes posiciones clasistas y racistas, estén detrás de la muerte de cientos de liderazgos sociales o sean la razón, con sus políticas económicas, del continuo empobrecimiento de la mayoría de la población colombiana que se ve abocada a malvivir en su propio país o emigrar en busca del inexistente paraíso donde, por lo menos, quizá le respeten la vida.

Pero dejemos de lado el sarcasmo y la ironía. La situación en Colombia es escandalosamente grave y este país ya no se puede clasificar ni tan siquiera como democracia de baja intensidad. Sabemos que su Gobierno, así lo ha sido durante décadas, está protegido por los intereses geoestratégicos norteamericanos y europeos, que le permiten desarrollar una política de tierra quemada contra su propia población. No pretendemos entrar en una reiterada revisión de las causas más visibles de la protesta social, aquellas que tienen que ver con un nuevo intento por hacer pagar más a quienes menos tienen, mientras los que más tienen siguen engordando unas cuentas de beneficios que les permiten pasear el país en helicóptero o hacer las compras en Miami. Tampoco revisaremos las causas menos visibles, aquellas que se refieren a un régimen oligárquico que durante décadas ha respondido a una concepción patrimonial del estado, que hoy combina con los dictados más ortodoxos del modelo neoliberal. Sobre todo ello se ha escrito ampliamente en estas semanas, y se seguirá escribiendo en las venideras.

Sin embargo, hacemos aquí un alegato contra la hipocresía europea, especialmente de su clase política. Una clase siempre dispuesta para la denuncia del Gobierno de Venezuela, o para poner el grito en el cielo por las detenciones de golpistas en Bolivia y a hacer votos por el respeto escrupuloso a sus derechos bajo amenazas al Gobierno soberano de este país de sanciones de todo tipo. Y, sin embargo, una clase política que mira sistemáticamente para otro lado mientras en Colombia la juventud sale a las calles para denunciar la falta absoluta de perspectivas, no de futuro, sino en este presente duro al que ha sido condenada sin juicio alguno. Una clase política que mira para otro lado mientras se superan los 1.000 liderazgos sociales asesinados desde la firma de unos Acuerdos de Paz (2016) que el Gobierno de Iván Duque incumple sistemáticamente. Clase política europea que, acompañada de la económica y mediática, mira para otro lado desde que el 28 de abril la sociedad colombiana decidió optar por la protesta sostenida y pacífica, que ha sido respondida por la represión más salvaje y la militarización del país en un no declarado estado de excepción que suspende libertades y derechos, mientras se protege desde esos cuerpos policiaco-militares a civiles armados que asesinan impunemente manifestantes en las calles.

Colombia es un país en el que, en situación de pandemia, con índices de contagios y muertes provocadas por el virus de los más altos de América Latina, la gente prefiere salir a la protesta y asumir el riesgo que ello conlleva. Como se decía en los primeros días, este es un país en el que la gente teme más las decisiones perversas del Gobierno que los efectos mortales de un virus. Al fin y al cabo, Colombia es país especializado en vivir en medio de múltiples virus: el de la violencia, el de la pobreza, el de la injusticia social, el de la desigualdad, el del neoliberalismo…

Pero para Europa nada de esto es grave. No habrá grandes conciertos de música solidaria, no habrá medidas que presionen al Gobierno para frenar la represión, no habrá misiones de verificación de la situación de los derechos humanos, no sea que hagan su trabajo y le digan a la vieja Europa que Colombia es uno de los países donde esos derechos son más sistemática y masivamente violados. Esto, igual no se podría seguir escondiendo, y complicaría la consideración de Colombia como un país aliado, democrático y, sobre todo, donde la internacionalización de nuestras empresas puede seguir adelante, aunque ello no deje ningún beneficio ni entienda los intereses y demandas de la población.

En este escenario, la tónica general de Europa, tantas veces escuchada y sufrida, suele ser del tipo: “expresamos nuestra preocupación por la situación”, “seguimos de cerca la evolución de los acontecimientos”, o “llamamos a un diálogo para construir consensos”. Todo, como si lo que se estuviera produciendo fuera una discusión un poco subida de tono entre vecinos. Todo, obviando que el actual Gobierno colombiano está en manos de la extrema derecha que representa el uribismo, contrario a la paz y que aboga por seguir considerando Colombia como su finca particular en la que se imponen, bajo una máscara de aparente sistema democrático, medidas siempre en detrimento de la vida de las grandes mayorías del país y, cuando éstas, protestan, se las reprime a sangre y fuego. Por supuesto, el rasero que se aplica a Colombia con miles de muertos e índices de pobreza en continua progresión no tiene nada que ver con las presiones diplomáticas, sabotajes, bloqueos económicos, denuncias internacionales y toda la larga serie de acciones y medidas concretas contra, por ejemplo, el Gobierno venezolano.

Colombia sigue los pasos de Israel en su grado de impunidad y violación sistemática a los derechos humanos, con la única diferencia de que, si el segundo opera contra el ocupado pueblo palestino, Colombia lo hace contra su propia población. Y Europa, esta vez sí, aplica el mismo rasero en uno y otro caso: mirar para otro lado y dejar hacer. 

2021-05-15 Miles de colombianos se manifiestan en Madrid contra la represión del Gobierno de su país en las protestas

Miles de colombianos se manifiestan en Madrid contra la represión del Gobierno de su país en las protestas

Hoy en Madrid

 


Miles de colombianos se manifestaron este sábado en Madrid contra la represión y la violencia que se ha desatado en su país, a raíz de las protestas ciudadanas contra las reformas que anunció el presidente Iván Duque.

Convocados por una coordinadora de distintos grupos de colombianos residentes en Madrid, recorrieron hoy el centro de la capital con un lema predominante “SOS Colombia”, pero también con proclamas como “Colombia escucha, esta es tu lucha” o gritos contra el expresidente Álvaro Uribe.

Una gran bandera de Colombia abría la marcha, que comenzó en la céntrica Puerta de Alcalá, uno de los símbolos de Madrid y recorrió el centro de la ciudad para finalizar ante el Ministerio de Asuntos Exteriores.

“Estamos reivindicando la vida y los derechos humanos de los colombianos que se encuentran allí, desprotegidos realmente” declaró a Efe Natalia Peña, la coordinadora de los equipos que organizaron la manifestación, que denunció la violencia ejercida contra las protestas. Peña, una periodista colombiana que reside en Madrid, recordó además que están saliendo “a decir no a la reforma tributaria, no a la reforma de la salud y no a la violencia policial en contra de los colombianos de a pie. Realmente estamos reivindicando una vida digna y justa“, concluyó.Peña: “Estamos reivindicando la vida y los derechos humanos de los colombianos que se encuentran allí”

Uno de los miles de jóvenes que se manifestaban hoy en Madrid, David Ocampo, también denunció la actuación de las fuerzas de seguridad en su país durante los últimos días. “A la gente no se le está respetando el derecho a manifestarse (…) No somos criminales, la fuerza pública, los policías nos están matando“, declaró emocionado a Efe.

08/05/2021. Una mujer ondea una bandera de Colombia en la manifestación de este sábado, en Madrid. - EFE
Una mujer ondea una bandera de Colombia en la manifestación de este sábado frente al edificio de Metrópolis, en Madrid. — Mariscal / EFE

De la misma opinión era John Sánchez, que junto a otros compañeros sostenía una de las pancartas de la manifestación. “Que el mundo se entere de la barbarie que sucede en Colombia (…) Están masacrando al pueblo”, dijo.

Desde que comenzaron las protestas el pasado 28 de abril contra las reformas anunciadas por el presidente colombiano, Iván Duque, al menos 27 personas murieron y hay 359 casos reportados como desapariciones que están en “proceso de verificación y ubicación”, según la Fiscalía y la Defensoría del Pueblo. Sin embargo, organizaciones sociales como Temblores denuncian que desde el inicio de las manifestaciones hay “37 víctimas de violencia homicida presuntamente por parte de la Policía”.

Durante esta semana se han celebrado distintas protestas en otras ciudades españolas como Barcelona, Alacant, València o Murcia, así como en otras capitales del mundo como Bruselas, Washington o Nueva York; y hoy, además de en España, hay convocadas manifestaciones en otros países como Alemania, Francia o Perú.

2021-05-07 La violencia paraliza Colombia y pone a Duque contra las cuerdas

La violencia paraliza Colombia y pone a Duque contra las cuerdas

Primero fue la reforma tributaria, pero al presidente colombiano, Iván Duque, no le ha servido retirarla. Con esa medida destapó la caja de los truenos. Colombia vive este miércoles una jornada de paro nacional, después de una nueva noche de caos y violencia. Al menos 24 personas han muerto hasta el momento y hay más de 800 heridos en una revuelta que lleva en pie desde el 28 de abril, según el informe de la Fiscalía, hecho público este miércoles.

Once de las 24 víctimas mortales perdieron la vida por ataques de la policía, de acuerdo con la agencia Efe. En el resto de los casos se trata de enfrentamientos con autoría desconocida. Una persona falleció por una enfermedad cardiaca.  

El suceso más violento el martes ha sido la quema de una comisaría, con diez agentes dentro. Ha sucedido en Bogotá, en el barrio de la Aurora. Cinco policías han resultado heridos. En total, unas 90 personas fueron víctimas de la violencia la jornada previa al paro general.

«Pronta recuperación a nuestros policías. Gracias a la comunidad que se interpuso para que no resultaran incinerados dentro de las instalaciones del Centro de Atención Inmediata (CAI) Aurora por parte de los inadaptados sociales», ha dicho el comandante de la Policía de Bogotá, general Óscar Antonio Gómez.

El Comité Nacional de Paro ha convocado para este 5 de mayo una nueva jornada de protestas. En un comunicado, señala que apela «de nuevo a toda la ciudadanía para mantener e incrementar las acciones del paro nacional, y a realizar el próximo 5 de mayo una gran movilización democrática, pacífica y civilizada que, con estricto cumplimiento de las normas de bioseguridad», según informa Europa Press.

Piden la desmilitarización de las ciudades. Demandan la negociación de su plan de emergencia, que incluye retirar la reforma a la salud y una renta básica de un millón de pesos, de acuerdo con lo que publica El Espectador.

Las protestas del lunes y el martes, sexto y séptimo día de movilizaciones, se han extendido por todo el país: Bogotá, Cúcuta, Medellín, Cali, Cartagena, Baranquilla, Duitama, Montería… han sido escenario de esta rebelión.

Una reforma necesaria

Iván Duque ha querido poner en marcha una serie de reformas antes del fin de su mandato, que no puede prolongar. El proyecto tenía como fin aumentar la recaudación para hacer frente a las necesidades de las clases más bajas en plena pandemia.

Pero el aumento del IVA al 19% para productos y servicios básicos como el gas o la electricidad han soliviantado a los ciudadanos, que se quejan del aumento de la pobreza, el paro, la desigualdad, que se han acentuado con la crisis del coronavirus.

La reacción fue tal que el domingo Duque anunció que echaba marcha atrás a su reforma fiscal. «No habrá aumentos del IVA en bienes y servicios», aseguró Duque. El presidente dijo que la reforma se haría por consenso y añadió que las rentas más bajas no iban a resultar afectadas por este cambio. «La reforma no es un capricho, es una necesidad», sentenció.

«Instalaremos un espacio para escuchar a la ciudadanía y construir soluciones. No deben mediar diferencias ideológicas, sino un profundo patriotismo. Es vital contar con todas las instituciones, los partidos, el sector privado, los gobernadores, los alcaldes, y los líderes de la sociedad civil», afirmó Duque.

El ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, anunció el lunes su renuncia. Le reemplaza José Manuel Restrepo.

El Día del Trabajo había terminado con saqueos, ataques a los manifestantes, y un balance de muerte que llevó al presidente a rectificar. Sin embargo, los sindicatos y organizaciones de izquierda siguen animando a salir a las calles, ahora por la represión policial.

Advertencia de la ONU y la UE

Los casos de abuso policial han llevado a la UE y a la ONU a exigir el fin de la violencia contra los manifestantes. En Cali, una de las ciudades donde se han registrado incidentes más violentos, la Oficina de la ONU para los Derechos Humanos, ha confirmado que se utilizó «munición real». Los agentes golpearon a los manifestantes y realizaron múltiples arrestos, de acuerdo con esta oficina de la ONU.

El portavoz del Servicio Europeo de Acción Exterior, Peter Stano, señaló que «los actos de violencia apuntan contra los derechos legítimos a manifestarse, a la libertad de reunión y de expresión». Expresó la confianza de las autoridades de la UE en las instituciones colombianas par «investigar y llevar a la cárcel a los responsables de violaciones de los derechos humanos».

Hay varios casos de abusos policiales capturados en video. En uno de ellos se ve a un joven manifestante que patea a un oficial de policía en una moto. El agente responde con disparos de munición real. El chico, estudiante de 17 años, resultó muerto.

También se recoge en el informe de la Fiscalía de Colombia la muerte de Andrés Murillo, un joven de 19 años, que fue víctima de un disparo en el pecho en la ciudad de Ibagué el sábado pasado. Varios congresistas opositores buscan plantear una moción de censura y acusan al ministro de Defensa de violaciones de derechos humanos.

El ex presidente colombiano Álvaro Uribe, quien fuera padrino político de Duque, dijo en Twitter que los ciudadanos deben apoyar «el derecho de soldados y policías a utilizar sus armas para defender a las personas y los bienes del terrorismo vandálico». Twitter eliminó el mensaje por glorificar la violencia.

Este estallido social tiene lugar justo cuando Colombia atraviesa su peor momento en la crisis del coronavirus. Este martes ha sumado 14.551 nuevos casos y 463 fallecidos. Hay más de 96.000 casos activos y estas movilizaciones es posible que hagan que aumente aún más el número de positivos.

El impacto en la economía está provocando más pobreza: ha aumentado del 36% al 43%. El PIB se contrajo un 7% en 2020.

Cuando falta un año para las elecciones presidenciales, Duque se encuentra contra las cuerdas. Las encuestas sitúan al izquierdista Gustavo Petro, que perdió en 2018 contra Duque, como favorito.

2021-04-02 “Apoyar fumigación con glifosato envía un mensaje de crueldad”: organizaciones a Biden

“Apoyar fumigación con glifosato envía un mensaje de crueldad”: organizaciones a Biden

En una carta enviada a la Casa Blanca, 25 organizaciones internacionales y colombianas piden que el gobierno estadounidense no financie la aspersión aérea en Colombia. Enviará familias campesinas de la pobreza a la extrema pobreza, le advirtieron.

El presidente de los Estados Unidos, Joe Biden.

El presidente de los Estados Unidos, Joe Biden.

Una vez más la posibilidad de que el gobierno de Iván Duque retome las fumigaciones con glifosato contra los cultivos de coca hace levantar voces de rechazo no solo en Colombia, sino a nivel internacional. Esta vez, 25 organizaciones entre internacionales y colombianas enviaron una misiva directamente a la Casa Blanca, en Washington, para que el presidente Biden no financie ese programa, como lo ha hecho antes ese país norteamericano.

Este nuevo documento, radicado ante la Casa Blanca el pasado viernes 26 de marzo, hace énfasis en las condiciones en las que viven las familias cultivadoras de coca en Colombia, que estarían entre 119.000 y 215.000 en todo el país, para afirmar que respaldar la fumigación “envía un mensaje de crueldad e insensibilidad con el que Estados Unidos no debería seguir asociado”.


“La mayoría de los productores colombianos del arbusto de coca no son delincuentes vinculados al crimen organizado ni partidarios de grupos armados ilegales. Son familias con pequeñas parcelas”, se lee en el documento suscrito por organizaciones internacionales como Center for Internacional Environmental Law; Chicago Religious Leadership Network on Latin America; Drug Policy Alliance; Elementa DD.HH.; Oxfam America, Institute for Policy Studies, Drug Policy Project; y Washington Office on Latin America.

Según las cifras expuestas por las organizaciones en la misiva, los hogares que viven de la coca ganan alrededor de 1.000 dólares por persona al año, “lo que los convierte en el eslabón peor pagado de la cadena de suministro de cocaína”. Además, le relatan al presidente Biden, se trata de familias que viven en zonas sin carreteras asfaltadas, sin red eléctrica nacional, sin agua potable, sin títulos de propiedad y en donde las compras se hacen con pasta de coca; zonas en las que “escasean las evidencias de la existencia del gobierno de Colombia”.

“Estas personas necesitan ser gobernadas y protegidas por su Estado. Un avión que sobrevuele anónimamente, rociando productos químicos en zonas pobladas, es exactamente lo contrario de eso”, sostienen en la carta que también suscriben las organizaciones colombianas Corporación Viso Mutop; el Centro Estudios sobre Seguridad y Drogas de la Universidad de los Andes; la Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento, ILEX Acción Juridica y el Proceso de Comunidades Negras.

 

En la misiva también se recuerda que entre 1994 y 2015 Estados Unidos respaldó el programa con el que se fumigaron 1.8 millones de hectáreas de territorio colombiano, “una superficie de tierra tres veces y media el tamaño del estado de Delaware”.

En el documento, las organizaciones reafirman otros argumentos contra la fumigación aérea que también han dicho otras instancias en medio de la seguidilla de comunicaciones en las últimas semanas a los gobiernos de Biden y Duque en contra de ese método, entre ellos siete relatores de la ONU para derechos humanos o la misiva de 150 académicos de distintos países. Por ejemplo, que la fumigación aérea puede reducir el número de hectáreas sembradas de coca, pero que ello se limitará al corto plazo, o que tiene “enormes costos y pésimos resultados”.

Entre las consecuencias que traería regresar a esa estrategia, dicen las organizaciones, está debilitar aún más la gobernabilidad en esas regiones y empeorar la seguridad; enviar a las familias cultivadoras de la pobreza a la extrema pobreza; una alta probabilidad de resiembra de la coca; y una ola de protesta a gran escala, recordando las movilizaciones cocaleras de 1996. “Hoy en día, los cultivadores están aún mejor organizados que hace 25 años”, resalta la misiva.


Pero además de los argumentos contra la aspersión, las organizaciones son contundentes en su misiva: “sabemos lo que hay que hacer”. Según el documento, los campesinos que tienen títulos de propiedad o que viven cerca de carreteras pavimentadas no cultivan coca. Para ello, resaltan el programa de sustitución de cultivos de coca que se acordó en La Habana y la Reforma rural integral de ese mismo acuerdo, como un camino a seguir para el largo plazo.

En la carta, las organizaciones dicen tener esperanza de que el gobierno Biden no apoyará las fumigaciones. Desde que el presidente estadounidense asumió el poder, se ha especulado sobre la posición que asumirá frente a la lucha contra las drogas, pues algunos sectores han señalado que podría darle un giro a esta lucha, como lo ha hecho a nivel doméstico con un nuevo enfoque hacia los consumidores de drogas más hacia la salud pública que al punitivo. Sin embargo, otros han recordado que el hoy presidente fue uno de los protagonistas del Plan Colombia, que intensificó la lucha contra el narcotráfico.

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