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2021-02-26 Estados Unidos cierra una época y reabre el país a la inmigración legal

Estados Unidos cierra una época y reabre el país a la inmigración legal

NUEVA ERA EN WASHINGTON

Reflota la crisis porque centenares de menores cruzan la frontera sin acompañantes

Las palabras importan. Lo que en la administración Trump eran “extranjeros ilegales”, en la de Biden son “no ciudadanos”.

Además de modificar el léxico, Joe Biden ha tomado la iniciativa para desmantelar buena parte, y parte esencial, de la doctrina trumpista . El presidente de Estados Unidos ha reabierto el país a la inmigración legal, la que venía sin saltarse fronteras, o muros, y de cualificación superior.

La Administración Biden utiliza unas instalaciones que su antecesor usó para encerrar a menores

Biden firmó una orden en la que vuelve a autorizar la concesión de green cards (residencia permanente) y anula la prohibición que fijó su antecesor. Trump adoptó esa determinación, la pasada primavera, con la excusa de proteger los puestos de trabajo de los estadounidenses durante el periodo de la pandemia.

En realidad, muchos interpretaron que Trump se sirvió de la crisis sanitaria para atacar el flujo de inmigrantes que pasaba por la ventanilla oficial, al considerar que no atraía precisamente “a noruegos”, modelo blanco y occidental al que confesó aspirar.

El tiempo ha demostrado, y lo ha subrayado The Wall Street Journal , nada sospechoso de anti Trump, y no pocos expertos, que esa prohibición perjudicó a diversos sectores económicos.

Se ha evidenciado que los estadounidenses no quieren, o no tienen capacidad, para hacer tareas que desempeñan “los otros”.

En su memorándum, Biden sostiene que ese veto “no respondió al interés de Estados Unidos”. “Todo lo contrario”, remarca.

“Perjudica a Estados Unidos, incluso al impedir que ciertos miembros de familias de ciudadanos y residentes permanentes se unan a sus familias”, recalca. “También daña a industrias de EE.UU. que utilizan el talento de todo el mundo”, reitera. Insiste en que su revocación, en beneficio de los solicitantes de tarjetas verdes, “no va en detrimento de los intereses nacionales”.

En este golpe de pluma, el presidente Biden enmendó otras dos órdenes de Trump: la que convirtió a Nueva York, Seattle, Portland (Oregon) y Washington D.C. en ciudades anarquistas, y la que obligaba a aplicar cánones arquitectónicos clásicos en la construcción de edificios federales.

Todo estos elementos de ruptura con una época no impiden que la sombra del pasado se proyecte en el presente. La posible amnistía a los once millones de indocumentados en el país, una de las propuestas de Biden, surge como un elemento de ruptura entre los bandos políticos o dentro de los mismos demócratas.

A todo esto se suma que esta última semana se ha incrementado el número de menores sin acompañantes que llegan a través de México. Hasta el martes, cerca de un millar se hallaba en custodia de la guardia fronteriza.

Todos se encontraban a la espera de ser trasladados a refugios supervisados por el Departamento de Salud y Servicios Humanos.

La portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, reconoció que algunos de estos menores han estado en condiciones de detención por encima de las 72 horas legales.

Esta circunstancia de colapso, en parte atribuida a las inclemencias meteorológicas de hace unos días, ha llevado a lo que para muchos progresistas era inimaginable. La Administración Biden ha reabierto la instalación que Trump creó para mantener detenidos a estos adolescentes en Carrizo Springs (Texas).

Existe una diferencia. Esta vez los menores llegan solos. Durante el mandato Trump los separaban de sus padres, en aplicación de la política de “tolerancia cero”, y unos 500 siguen sin averiguar donde están sus progenitores.

El arquitecto de esta política cruel, Stephen Miller, acudió a la Fox para criticar la reapertura de Biden y calificar de “inhumana” la decisión de no expulsar de inmediato a esos niños.

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